jueves, 26 de febrero de 2015

La ciudad sostenible


La ciudad sostenible, Centre de Cultura Contemporania de Barcelona, 1998

El concepto de la sostenibilidad es muy complejo, y  esto hace que sea dificil su definicion. La palabra “sostenible” debe ser entendido en terminos de lucha contra la injusticia social, la contamination, el excedente demografica o el desgaste ambiental. Una problema global de las ciudades del planeta es que han crecido mal y demasiado deprisa, y por esto, la tradition urbana ha “perdido terreno frente a un modelo uniformizador y parco en parcipipation ciudadana”. Este modelo de desarrollo absoleto y insostenible ha convertido el paisaje urbano en un entorno agredido y, a la vez, agresor. Un desarrollo sostenible se logra cuando esta un accuerdo entre las necesidades de la sociedad actual y las necesidades de un sociedad futura.
La sostenibilidad es “un proceso inteligente y auto-organizativo que aprende, paso a paso, mientras se desarrolla.” Para poder establecer un plan de desarrollo sostenible tenemos que analisar que elementos tienen un efecto perjudicial sobre el paisaje urbano. Tenemos que responder a la pregunta “donde esta la problema?” sobre una perspectiva local, regional y global.
Por esto tenemos que entender que no todas las ciudades son iguales. Si el problema mas grande de los paises del Sur es la pobreza, los paises desarrollados son responsables por los crisis ecologicas globales, donde se utiliza energia de una manera poco sostenible desde una perspectiva planetaria. “La ocupacion sistematico del espacio ha infravalorado los espacios naturales.” Para determiner el impacto de un ciudad sobre el sistemo ecologico tenemos que considerer algunos indicators como el consume de energia, de recursos naturales y tambien las emisiones de contaminantes.

Las problemas locales
Uno de los mayors contaminantes es el automovil. Hoy dia, el paisaje urbano se reemplaza a los necesidades del transporte privado. Podemos decir que “el coche ha colonizado el paisaje urbano.” La tirania del automovil privado tiene enormes consecuencias economicas, sociales y, por supuesto, ambientales. El transporte coloniza gran cantidad de espacio que se hurta de otras actividades humanos, de tal manera que se crean espanios monofunctionales, alejados de los centros economicos y de poder.  El mas importante es el impacto ambiental del automovil, porque tiene gravas consequencias sobre la salud y la integridad del medio natural. Hoy dia, el coche tiene tambien un valor social, establece el estatus social del proprietario.
La segregacion social es otra problema de los ciudades desarrollados de hoy. La segregation por criterios diferentes catapulta la instabilidad social y la desarrollo de los sociedades duales. La expression de las sociedades duales es la fragmentation de la ciudad contemporanea.

Las problemas regionales
El paisaje urbano de los paises occidentales se ha convertido en una nebulosa urbana, es decir, la ciudad y el territorio se confunden.La realidad territorial de la ciudad se caracteriza por un consume constante y accelerado de suelo, como si el espacio nourbanizado es un recurso ilimitado. La dispersion urbana necesita altos niveles de transporte privado. La ocupacion urbana del suelo conlleva tambien su progresiva impermeabilization y la desaparicion de suelos agricolas. Lo que queda claro es que este tipo de desarrollo urbano refleja una falta de sensibilidad y desconocimiento del funcionamiento de los ecosistemas, sean locales, regionals o globales. En definitiva, la ciudad occidental se ha convertido en un fagocitadora de suelo que no considera ninguna logica mas alla de la estrictamente urbana.

Las problemas globales

El sistema actual de las ciudades se caracteriza por su elevada densidad demografica que consume mucha energia y muchos recursos naturales y produce una enorme cantidad de residuos y contaminantes. Un comercio mundializado provoca un aumento de los flujos de recursos de que dispone el sistema ecologico, de tal manera que se acelera la disminucion de los actives naturales. Una consecuencia grave es el cambio climatico, que se produce por la aumento sustancial de las concentrations de gases de efecto invernadero.  Los paises desarrollados son los principals emisores de gases perjudiciales. 

LA INTERVENCIÓN ANTI-URBANA

A día de hoy, el sentido del hecho urbano es responsabilidad de los desaciertos y contradicciones de todos los agentes urbanos. Como agentes urbanos se puede mencionar tanto a los residentes del lugar como a los observadores externos.
La “nueva identidad” de las ciudades ha ido conformándose conforme a su imagen externa, por ejemplo, en el significado «Venecia» tiene tanta importancia la autorrepresentación de los venecianos como su percepción y concepto visible desde otro punto de vista exterior a sus habitantes.

Los nuevos proyectos urbanos centralizan su proceso a un reducido grupo de agentes, que han ido transformando la intervención urbana hasta conseguir alterar el concepto de ciudad debido al cambio en la relación con el sistema económico.

«El hecho urbano ya no es sólo el espacio en el cual concurren los distintos actores sociales para materializar su vida de relación y constituir una comunidad. Ya no es el mero contenedor y símbolo del intercambio, sino que él mismo es bien intercambiable, y esto altera estructuralmente en el concepto de hábitat». Analizándolo detenidamente, nos damos cuenta de que el hecho urbano se ha convertido en un producto, en mercancía que está completamente vinculada al capital como agente urbano principal.
Esta nueva condición tiene incidencia directa sobre la vida cotidiana de una ciudad y su desarrollo: «El capital modela la ciudad de acuerdo a las curvas de los índices de interés». Intereses paisajísticos o patrimoniales, se vuelven puntos de referencia para grandes inversiones en creación de nuevos focos de interés comercial, y por tanto hechos como la peatonalización de las calles, que a priori aparece argumentado como un freno al automóvil, tiene detrás la disposición de facilitar el flujo de personas, beneficioso a nivel comercial.

Éstas nuevas acciones consiguen un aumento en los precios de los potenciales puntos de venta, resultando la expulsión de los comercios originales (pequeño proveedores del mercado de barrio) sustituidos por grandes cadenas. En resumidas cuentas: se ha reemplazado un barrio de residentes, que había creado orgánicamente un hábitat adaptado a su cultura por una nueva zona de flujo comercial.
Consecuencia de todo lo descrito, concretamos que la gran mayoría de las intervenciones urbanas actuales se pueden considerar como nocivas y urbanamente superfluas.

No existe proyecto urbano sin agente económico concreto, quién definirá el programa. Por otro lado, la identidad urbana requiere de agentes urbanos que actúen sobre él, pero una intervención favorable solo es posible a nivel de aquellos que obran sobre el hábitat desde una determinada cultura, aunque después de lo anteriormente expuesto se podría llegar a considerar que esta clase de intervención es prácticamente utópica, porque parece imposible obrar a favor de la cultura urbana sin enfrentarse al poder.

Para apreciar el nivel de factibilidad de ambas modalidades de actuación, se teoriza sobre dos formas diferentes de intervención urbana:
-          Creación de una nueva planta articulada en torno a una actividad troncal, que obre como tema de referencia para el sistema de nuevos comportamientos, consumos y estilos de vida.
-          Creación de un área de nueva planta que potencia la evolución socioeconómica y cultural de la ciudad y su identidad histórica, respetando los valores y modelos de integración social y los sistemas de actividades de usos y costumbres vigentes y completándolos con aquellos servicios resuelvan las necesidades insatisfechas de la zona y/o de la ciudad.

En el primero observamos acciones lideradas por el “marketing urbano”, materializando el avance del capital financiero, y planteando escasos desafíos al arquitecto.

El segundo responde a un enfoque puramente urbano, reconociendo la existencia de una realidad sociocultural, la ciudad, un organismo vivo que tiene como objetivo preservar su salud y desarrollo.

Evidentemente, la factibilidad de la segunda forma de intervención urbana requiere modelos políticos diferentes a los vinculados con la primera premisa, por lo tanto, falto de ésas condiciones alternativas, es prácticamente imposible el desarrollo de la segunda hipótesis sin que sea meramente un proceso encubridor.

Hipótesis aparte, en cuanto a la figura del arquitecto se refiere, lo verdaderamente importante acerca de toda reflexión sobre los contenidos de una intervención es comenzar por el esclarecimiento de sus orígenes. Es necesario hacerse preguntas del tipo: ésta intervención ¿es terapia o agresión?, ¿consiste en ayudar a la ciudad a que sea lo que es o en doblegarla la voluntad del que interviene?
La existencia de una situación crítica en la trama urbana sería una buena respuesta a la pregunta del origen de una intervención urbanamente válida, donde la ciudad se vería favorecida por esa actuación.

Pero llegados a éste punto surge una nueva cuestión: ¿es posible hablar en realidad de algo que podamos denominar «la ciudad como un todo» e intervenir considerando esa totalidad?, ¿es posible una interpretación totalizadora de lo urbano y su proceso de cambio? Una acción profesional con intereses globales se enfrenta a un desafío que requiere un desarrollo cultural extraordinario, ya que uno de los síntomas de la crisis cultural es la pérdida de universalidad de la producción, es decir, que la cultura llegue a todo el mundo en todas partes. La arquitectura es uno de los ámbitos que ha caído más estrepitosamente en ella.

A pesar de la crisis, encontrarle respuesta válida a las cuestiones planteadas anteriormente contribuye a avanzar hacia delante en el proceso de mejorar y avanzar hacia la heterogeneidad social y cultural que el hecho urbano requiere.
La totalización del hecho urbano no es fruto de la sumatoria de racionalidades, sino de la integración de todos los planos de la experiencia habitacional, en los que la razón solo es una: dar expresión a una experiencia, la de habitar. Para ésta manifestación se requiere un sujeto de alta sensibilidad e inmunizado contra las desviaciones profesionales y debilidades de un sector, algo que, hoy en día, los arquitectos no están capacitados de hacer.

A lo largo de éstos últimos años, la profesión del arquitecto ha ido abandonando su vocación e idoneidad interpretativa del contexto urbano, suplantándola por un mero ejercicio de estilización de programas aislados. Muchas decisiones sobre el contexto urbano son tomadas y proyectadas en niveles no oportunos u ocasiones inadecuadas.  Desde éste punto de vista, el arquitecto postmoderno o «postarquitecto», es el brazo ejecutor del proyecto de desurbanización implícito en el modelo de la sociedad de consumo.



LA SOSTENIBILIDAD EN EL PROYECTO ARQUITECTONICO Y URBANISTICO


LA SOSTENIBILIDAD EN EL PROYECTO ARQUITECTONICO Y URBANISTICO
IAU+S, JORNADAS DE MARZO 2004
EDICION Y COORDINACION: AUGUSTIN HERNANDEZ AJA

Teoria
El libro fue desarrollado como fruto de las jornadas de marzo 2004, de la Escuela Tecnica Superior de Arquitectura de Madrid, teniendo en cuenta el concepto de sustenibilidad. Este concepto es, en nuestros tiempos, una de las ideas mas importantes. Entonces, “hay que acceptar la necesidad de utilizar de forma racional los recursos del planeta, y asi entregarlo en condiciones dignas a nuestros herederos”.
La opinion de los autores sobre la sostenibilidad es que uno puede intentar definir este termen, pero esto no es de lo mas facil, sobre todo cuando todos tenemos diferentes visiones sobre el concepto. Nu podemos decir que haya una vision mas correcta que la otra, y todas las posiciones de la gente, sean ellos especialistas o no, pueden contener una parte de la solucion al problema. Por lo tanto, todas estas visions deberian de ser expresadas y oidas, por que solo teniendo en cuenta todas las opiniones, uno puede generar soluciones complejas, aptas para los cambios que succeden.
Podemos decir que la energia a dejado de ser una problema, tanto en la mente de los ciudadanos, como en la de las autoridades. Pero en la opinion de los que desarollaron estas conferencias, no se trata, en necesario, de la energia que consumimos directamente, si no la energia indirecta, de todos los servicios que necesitamos, como educacion, sanidad, infrastructura, por que todos estos lleban energia incorporada.
La naturaleza y la ciudad
Tambien, una de las temas que se discutieron en las jornadas y que, por lo tanto, fueron incluydas en el libro, es la de la naturaleza en la ciudad. El problema mas presante de nuestros tiempos es el echo de que la ciudad moderna quiere expulsar a la naturaleza hasta sus confines, y esto sin darse cuenta de que la naturaleza y sus procesos nunca dejan de estar presentes. Y si se puede decir que la ciudad historica incorpora la naturaleza, por que fue pensada y planeada de esta manera, la ciudad contemporranea hace todo lo posible de transformar el medio ambiente, hasta el punto de casi borrarlo. Asi que la problema, realmente, es la destruccion de la vida y diversidad en el corazon de los ciudades, la esterilizacion. De todos modos, hoy en dia parece que existe una ignorancia, un olvido acerca de los procesos fisicos, ecologicos y geograficos en la ciudad. Se toman en cuento casi solo consideraciones de eficiencia y coste, en detrimento de las otras.
Otro problema mayor es el asunto de la mobilidad. Ahora somos sociedades urbanas alienadas de las valores, estamos de acuerdo con la desnaturalizacion urbana, soportamos la esterilizacion de nuestros entornos, solo por que, debido a las medidas de mobilidad que estan cada dia mas revolucionarias, podemos tener acceso a la naturaleza sin que ella sea presente en el centro de las ciudades, y asi nos olvidamos del echo que la naturaleza deberia de encontrarse en cualquier lugar. “Con el ritmo accelerado de hoy, las paisajes cotidianas pierden su singularidad, se convierten en parques tematicos, siendo copias mimeticas de otras culturas y otros tiempos”.
Objectivos
Uno de los objectivos que se proponieron durante las jornadas fue La Rehabilitacion Urbano Ecologica de la ciudad. En otras palavras, se nececita reutilisar el soporte existente y recuperar la ciudad, que, como consumidor, no puede quedar ajena a la necesaria reconstruccion del sistema de produccion y consume. En este caso, se desean aplicar los siguentes principios de la sostenibilidad: no poner en peligro la supervivencia de los siguentes generaciones, no consumer recursos sobre su tasa de renovacion, y no producir recursos sobre su tasa de absorbacion por el medio. Por lo tanto, para desarollar este concepto, se proponen pasos como la conociencia y el diagnostic de la ciudad – se necesita determiner sus problemas ambientales y los objectivos para cumplir, diseno de acciones estructurales, rehabilitacion del espacio urbano – que es la tematica principal, y finalmente, la construccion de la ciudad como proceso continuo.
Conclusiones
Los procesos naturales siguen presentes en la ciudad, por que la naturaleza es proteica. Hay que conocerlos y aprovecharlos, valorar los paisajes que son una necesidad etica y estetica. Tecnicas, usos y valores hayan cambiado, pero no es inutil estar familiarizado con los recursos tradicionales.

“El urbanismo se hizo circulacion, el movimiento moderno redujo higienismo y la aeracion, se accepto la segregacion social en ciudades. La tecnica si se puede utilizer para recuperar los recursos naturales y sacar ventaja de ellos, pero estas soluciones tecnologicas pueden avansar hacia la sostenibilidad. No es necesario que sean soluciones duras y traumaticas, el desarrollo sostenible, la diversidad ecologica, geografica y social, trabaja en relacion con la naturaleza.”

Diseno Urbano Sostenible



          Este libro trata los principales problemas en la toma de ciudades sostenible y medio ambiante. Los principales problemas de las ciudades son la congestion, el ruido y la contaminacion. Estos problemas se pueden resolver, principalmente, a traves del diseno, pero el exito depende del reconocimiento de compensaciones y lograr el equilibrio adecuado.
          Es vital que evolucianamos hacia la sostenibilidad en la forma urbana, transporte, paisaje, edificios, suministro de energia y todos los demas aspectos de la ciudad vibrante vida. Ciudades tambien tienen que ser mas ecologicos de la diversidad de muchas especies (como los humanos asi) que las habitan. Ecosistema de la naturaleza, con es sistemas robustos y estables, es un modelo para las ciudades del futuro.
         El libro se divide en dos partes distintas. Primera parte ofrece una vision general de los principales temas que afectan el diseno urbano sostenible y la segunda parte es acerca de algunos estudios de casos. Los sujectos son ciudades que se refiere a un clima templado que no son ni muy frio en invierno ni demasiado caliente en el verance. A menudo se hace referencia a los tres aspectos independientes de la sostenibilidad: social, economico y ambiental, sin embargo, este libro se centrara en el aspecto ambiental.
          En conclusion, el diseno urbano sostenible es vital para este siglo, no es exagerado decir que nuestra salud, el binestan y futuro dependen de ello. Lograr una transicion hacia una sociedad sostenible es critico y vital porque nos llevana a un nuevo nivel de vida y el entendimiento, todas deben participar en los beneficios ambientales, sociales y economicos.


Bibliografia:


THE NEW ECO-ARCHITECTURE

THE NEW ECO-ARCHITECTURE 
Alternatives from the Modern Movement 
PORTEOUS, Colin

Capítulo 1: 1927- A Chronological Milestone (1927- Un hito Cronológico)

Colin Porteous nos dice que para empezar a hacer su análisis de la arquitectura moderna debe primero establecer un punto de partida. Ese punto seria el año 1927 por presentar la primera publicación en inglés de “Towards a new Architecture” de Le Corbusier, así como la construcción de la “Stein house” en Garches. También ha sido el año de la exposición de Weissenhofsiedlung en Stuttgard y de la apertura del departamento de arquitectura en la Bauhaus, entre otras cosas. En la exposición de Weissenhofsiedlung, Doesburg dice:

“Every material has its own energy force, and the challenge is to enhance this energy force to its máximum by proper application(…) The correct, logical use of the modern materials will cause the new form of architecture to emerge quite involuntarily.”[1]

Es decir el año de 1927 es un año donde diversos factores actuaron al mismo tiempo, haciendo de él un buen punto de partida para el inicio de su análisis.
Porteous empieza su análisis al decir algunos de los problemas generales que la arquitectura generadora del “estilo internacional” presentada en la exposición de 1927 tenía. Según él, uno de los puntos débiles era el punto de encuentro de los elementos verticales con los horizontales. La gran presencia de proyecciones de elementos horizontales y verticales, aunque posean una función estética y un objetivo práctico como proteger la fachada del agua o servir de antepecho (por ejemplo), poseen el inconveniente de tener en sus terminaciones un punto vulnerable.
Otro problema seria las diferentes camadas de materiales utilizadas en el interior y exterior de las construcciones. A pesar del reconocimiento que “malas construcciones llevan a malas superficies” Doesburg y otros arquitectos en 1927 estaban preocupados demasiadamente en lo que es visible, buscando así una paridad estética entre el interior y exterior de sus construcciones. Por lo tanto, papeles de pared que antes solían ser utilizados como revestimientos interiores fueron substituidos por yeso pintado y el estuco liso pasó a ser más utilizado que las piedras, ladrillos, madera y otros en el exterior. El principal problema de añadir más materiales en el acabamiento es que la diferencia entre las propiedades termales entre ellos puede resultar en un colapso.
Esa misma mezcla de materiales ha llevado muchos arquitectos modernistas a buscaren la delgadez de sus construcciones. Delgadez era asociado con ligereza y eficiencia y por lo tanto la construcción de una fina pared de hormigón armado posibilitaría un gran vacío y bastaba revestirla con un una fina camada de corcho, por ejemplo, para ofrecer protección y eficiencia termal que ella necesitaba. Pero ni todos hacían sus construcciones con la misma eficiencia constructiva o térmica, lo que sumado con los problemas dichos anteriormente hacía con que hubiese diferentes líneas de construcción y por consecuencia diferentes precios. Por eses problemas el “estilo internacional” de 1927 era más arriesgado que el tradicional. Riesgo es algo inevitable para un empresario que busca cambios radicales pero generalmente los inversores son conservadores, lo que hacía con que financiamientos de clientes particulares fuesen de inestimable valor para los primeros experimentos del Movimiento Moderno.
No bastando apenas las barreras financieras, pronto empezó a haber contradicciones ideologías donde ahí se destaca la figura de Frank Lloyd Wright. Para él la estética lisa del “estilo internacional” no tenía sentido, prefiriendo las texturas visibles de piedras, madera y ladrillos, y se tornando por lo tanto uno de los mayores opositores de este estilo. Parcialmente en reconocimiento del fallo constructivo de las superficies lisas, surgieron también estrellas europeas como Le Corbusier que empezó a explicitar los materiales y texturas y ha dado fuerza para la ideología “monomaterialista”.
Según Porteous , en líneas generales el movimiento se ha dividido en esas dos corrientes constructivas que siguieron parcialmente hasta los días de hoy, siendo la del uso de múltiplos materiales la que más ha crecido hasta entonces pero que debido a la creciente consciencia ecológica hoy el uso de solo uno material está volviendo a reafirmarse, como es posible de ver en el uso de las “paredes de tierra” en algunas construcciones actuales.
Por lo tanto, en su análisis final el autor dice que solo la observación de las construcciones hechas en los años veinte y treinta no van hacer con que los errores de hoy desaparezcan, pero pueden permitir con que haya una mejor interacción entre la ciencia y la arquitectura práctica a través de preguntas y la búsqueda de respuestas sobre esa época.
            Como ejemplo de cuestiones que pueden ser planteadas está la del uso de los materiales. Porteos se pone como un defensor de la construcción monomaterialista ya según él ella es una opción mucho más ecológica y sostenible pues no solo acabaría con el problema de las diferentes propriedades termales pero haría también con que su logística fuera mucho más sencilla ya que casi todos los componentes de la construcción podrían venir de un mismo proveedor, reduciendo así en muchos casos su complejidad, tiempo de construcción y gastos con los obreros.




[1] “Cada material tiene su propia energía y el desafío es mejorar esa energía hasta el máximo a través de la aplicación correcta de él (…) El correcto y lógico uso de los materiales modernos irán hacer con que la nueva forma de la arquitectura se enseñe involuntariamente.” (Traducción por el autor) COLIN, Porteous. The new eco-architecture. Página 3 Primero Apartado.

Espacio pùblico, espacio civico



 
De primera importancia es el tema del espacio público en la ciudad como generador de la forma física urbana y de todo el sistema urbano en su conjunto. 
Los espacios colectivos tienen una influencia decisiva en la construcciòn de la realidad urbana. Sin embargo tenemos que incluir en este tipo de espacio también los lugares colectivos de proprietà privata: tiendas, bares, áreas de trabajo y de entretenimiento son a menudo subestimados en términos de planificación urbana pero están sujetos a un uso intensivo por sus calidades de atracción para la población. Estos activamente crean una jerarquía de los espacios urbanos y reflejan el dinamismo y los equilibrios, como indicadores de flujos. 

Otra consideración clave es que la ciudad como “factor urbano” puede ser considerada como una convergencia de elementos materiales (edificios y espacios públicos) y intangibles (actividades y flujos). Entonces, la materialización en forma urbana de las connotaciones sociales y culturales da identidad al “factor urbano” como reflejo de sus elementos intangibles. En particular, el espacio público es expresión de los valores cívicos en la ciudad y el tipo de vida que se lleva. A este respecto, es útil subrayar que el valor del espacio publico no es (sólo) vinculado al diseño. Hay lugares emblemáticos con poca relevancia por la solución arquitectónica, sino con gran éxito social y intenso uso colectivo, que se han convertido en un sìmbolo para la ciudad (Ramblas en Barcelona, Gran Via en Madrid, Times Square y Piccadilly Circus en Londres). 
Aunque una buena solución compositiva contribuye al éxito de la construcción del espacio público, lo que realmente es la base del éxito es la combinación de aspecto formal y la capacidad atractiva de las actividades organizadas. Estas, para trabajar bien, requieren de dos factores fundamentales: la accesibilidad y la comodidad

Comodidad sin embargo significa no sólo una buena respuesta a las necesidades, sino es también necesario un percepción polisensoriale, a menudo olvidado en el diseño del espacio publico que se orienta principalmente a los aspectos visuales. Por ejemplo, la introducción de elementos de la vegetaciòn y el uso del agua son buenos factores para activar el percepción polisensoriale pero a menudo se sacrificaron para asegurar el dominio del proyecto arquitectónico.
Para la recalificaciòn del espacio publico urbano, el proyecto debe orientarse a tres características : 
- Capacidad atractiva 
- Dinamismo (con un programa de actividades y usos abierto a todos)
- Comodidad

Por lo tanto, es necesario activar las intervenciones de diseño urbano con soluciones arquitectónicas de éxito, pero recordando que esto no es suficiente para garantizar resultados positivos en términos de espacio público y otros factores son necesarios. La planificación urbana contiene la arquitectura, pero va más allá y exige competir con muchos otros elementos de tipo medio ambiental, social, económico y cultural, así como funcional. 

Son también necesarios las intervenciones a escala urbana que contribuyen al equilibrio de la ciudad y el rediseño puntual de los espacios públicos debe ir acompañada de intervenciones significativas en los suburbios. Aquí prácticas con respecto a la especulación económica y la estricta observancia del funcionalismo condujeron a la falta de espacios capaces de atraer a los ciudadanos. Varias veces en las políticas de planificación urbana en España el espacio público está diseñado sólo en relación con los criterios funcionales, dando prioridad a la movilidad y dejando unidades residenciales aisladas sin espacios colectivos (tiendas,bares, espacios de trabajo).
Asì los jardines son sólo desiertas extensiones de verde sin elementos característicos. Por el contrario un lugar público y colectivo debe ser lugar de la participación espontánea, del encuentro y de la escena de la vida cotidiana, debe ser traducción física de los valores sociales. 


Bibliografìa: 

“Espacio pùblico, espacio civico”, J.M.Iribas
en Reduce-Recycle- Reuse, Arti performative in spazi urbani. Autores: Vittorio Fiore, Francesca Castagneto 

En el texto, José Miguel Iribas (Guipúzcoa, 1950), sociólogo y profesor, propone una interesante interpretación del espacio público y su importancia en la ciudad como una expresión física de los valores sociales e civicos. A partir de la experiencia común del espacio público introduce nociones originales y significativos, útiles en la fase de análisis y de proyecto urbano para tratar de llegar a un mejor diseño de los espacios públicos. Se trata de una cuestión fundamental, y ahora más que nunca necesaria, para hacer frente a la construcción de la realidad urbana con una sostenibilidad economíca, medio ambiental y sobre todo social. 

Photo: Performance realizada por los estudiantes de la facultad de arquitectura de Sevilla en ocasión del proyecto “Reduce-Recycle-Reuse”, Puerta de Jerez, Sevilla

LOS TRES EJES DE LA SOSTENIBILIDAD Y EL DESARROLLO SOSTENIBLE

¿QUÉ ES LA SOSTENIBILIDAD?

Todo aquello que perdura en el tiempo por si sólo, que satisaface las necesidades de la población presente sin comprometer el futuro. No sólo está constituido por el medio ambiente, el medio físico, sino también por la sociedad y el factor económico. Por tanto entendemos que una ciudad o proyecto es sostenible, siempre que perdure, o se adapte, atendiendo a estas tres líneas que conforman los tres ejes de la sostenibilidad.


EL EJE MEDIOAMBIENTAL

¿Cómo influye la gestión del proyecto en el medio ambiente? Hay que tener en cuenta todo lo que incluye el proyecto. No solo hay que tener en cuenta las emisiones que produce mi edificio, si no todas aquellas que se han producido para construirlo y explotarlo.
Dentro de este eje debemos abarcar las actitudes y comportamientos que hacen que construyamos un lugar habitable en el que vivir, que además debe de serlo en el futuro. ¿Cómo? Pues aplicando criterios, como por ejemplo las 5 Rs. Reutilizar, reciclar, reducir, rechazar y reformar.

Estrategias a seguir:
  •  Reducir el consumo de energía o de otros recursos.
  • Reciclar, la basura, utilizándola como fuente de energía.
  • Reformar aquello que sea reparable.
  •  Reutilizarlo o darle un nuevo uso. 
  •  Rechazar aquellos materiales poco respetuosos con el medioambiente.

Se trata pues de utilizar sistemas más eficientes que los actuales:
-         -  Alumbrado público tipo LED con menor consumo.
-         -  Domótica, que nos permite racionalizar el consumo de agua o de energía.
-         -  Pavimentos que absorben los golpes y los transforman en energía.
-         -  Plantas de generación de energía mediante biomasa.
-         -  Plantas de reciclaje.
-         - Programas de reutilización.

Se trata de aumentar al máximo la vida de los productos, buscando que los residuos se conviertan en materia prima para algo nuevo y reducir el consumo de energía, y por lo tanto de recursos naturales.

Conservación de recursos/ Reducción de emisiones/ Reducción de riesgos de contaminación/

 

EL EJE SOCIAL

¿Como influye en las personas, en los ciudadanos?. Siempre que  planificamos y desarrollamos algo lo hacemos para el usuario, pero sin el usuario, sin tener en cuenta que no hay suficientes usuarios para hacerlo viable y sostenible a medio o largo plazo. Por tanto debemos considerar las interacciones existentes entre las personas y el medio que proponemos. No existirá sostenibilidad si esto no ocurre. Tendremos un proyecto insostenible.
Además al igual que podemos catalogar los recursos naturales en distintos tipos, podemos definir distintos recursos humanos. Lo cual implica que para que nuestra ciudad sea sostenible, deberemos contar con los recursos humanos suficientes para satisfacer las necesidades medioambientales y sociales.
Son los ciudadanos los que deben sacar la sostenibilidad adelante.

Estrategias a seguir:

¿Cómo actuamos en el eje social para tener una ciudad sostenible? Nuestra ciudad deberá ser atractiva para que la gente viva, asegurarnos así recursos humanos para hacerla sostenible.
·      
     - Tener bajos impuestos, para tener renta disponible para rechazar combustibles fósiles baratos pero más contaminantes.
·        - Será necesario que haya trabajo disponible.
·        - Poco desempleo.
·        - Evitar la migración.

Todo esto se cumple en lugares donde interviene poco el estado, dándole más importancia a la ciudadanía y menos a la administración.
¿Y que hacemos con la administración? Esta debe ser el foro, el punto de encuentro. Debe permite las actitudes positivas y sostenibles de sus ciudadanos, desplazando al acuerdo y a la coordinación.

Aumento en la motivación de los empleados/ Aumento en la satisfacción de los clientes/ Mejor imagen y credibilidad social/ Fomento de buenas relaciones con proveedores.

EL EJE ECONÓMICO

Si los dos ejes anteriores se centran en los recursos naturales y humanos, este se centra en los recursos financieros.
Las interacciones que surgen entre personas, ciudades y países, sean del tipo que sean se miden en base a un estándar que llamamos dinero. Como no contamos con todos los recursos naturales en todas las ciudades, o incluso recursos humanos suficientes, tendremos que traerlos, comprarlos o intercambiarlos por dinero.
En las grandes ciudades podemos encontrar cuantiosos recursos humanos que deben ser equipados con comida y energía que se obtiene de otros lugares como el campo, las minas, un salto de agua, donde quizá lo que se necesita son recursos humanos o tecnología.

Estrategias a seguir:

Los intercambios de recursos deben hacerse de forma correcta y adecuada, de forma eficiente.
Los proyectos deben realizarse bajo un plan de negocio bien estructurado. De donde obtengo los recursos y que otros recursos retornan, los beneficios.
Todas las actuaciones y todos los proyectos sostenibles necesariamente han de ser viables económicamente.
Una ciudad sostenible será aquella formada por un conjunto de ciudadanos responsables, que llevan a cabo un conjunto de actuaciones sostenibles que pueden perdurar en el tiempo o adaptarse a las circunstancias.
No debemos financiar, puesto que para eso debemos obtener recursos extra del bolsillo de nuestros ciudadanos a base de impuestos o tasas.
Debemos desde la sociedad civil promover la sostenibilidad de la ciudad como la suma de nuestras sostenibilidades particulares, obligando a la administración simplemente a quedar en segundo plano.

Aumento del valor de las inversiones/ Reducción de costos en la ecología corporativa/ Reducción de riesgos mediante el análisis ambiental/ Aumento de los rendimientos mediante productos amigables con la ecología.


Si no evaluamos correctamente y en conjunto estos tres aspectos, nos quedamos lejos de la sostenibilidad. Estos ejes deben estar perfectamente enlazados. No pueden existir uno sin el otro. Cuando no los tengamos en cuenta, así como a sus respectivas interacciones, tomaremos por sostenible aquello que no lo es. La sostenibilidad es por tanto económica, social y medioambiental a la vez. No hay una sin la otra. Desarrollo sostenible es equilibrio entre los tres ejes, interaccionando de forma eficiente. Y para esto contamos con la creatividad y las nuevas tecnologías. Somos nosotros, ciudadanos, los responsables de esto, y no lo podemos dejar en manos de terceros.

Arquitectura Sostenible para el Siglo XXI



Arquitectura Sostenible para el Siglo XXI
El Imperativo de la Sostenibilidad


La sostenibilidad – o el camino hacia ella- será un imperativo del siglo XXI. En un planeta que, desde el punto de vista físico, es un "sistema cerrado" en términos de recursos materiales y que sólo puede considerarse como un "sistema abierto" en términos energéticos, gracias al aporte de la energía procedente del sol, resulta ineludible abordar la finitud de los recursos materiales y energéticos, reconduciendo los procesos humanos hacia las fuentes renovables y el consumo material mínimo.
Como es sabido, la construcción y el gasto doméstico son responsables del 50% de la energía consumida en el planeta, el transporte de otro 25% y la industria del 25% restante. De modo que el diseño del hábitat humano, desde la ciudad hasta la vivienda, resultan ser transcendentales para reconducir los ineficientes patrones de nuestras sociedades hacia el camino de la sostenibilidad.


La cuestión bioclimática en la arquitectura, desde la Revolución Industrial hasta el Eco-tech
La Revolución Industrial introdujo la idea de que el hombre podría liberarse, a través de la tecnología, de las limitaciones impuestas por la naturaleza, de las penalidades del mundo físico. En términos urbanísticos y arquitectónicos ésto supuso que las ciudades perdieran su tradicional equilibrio e integración con el entorno –abasteciéndose de recursos y desplazando sus vertidos a otros territorios, todo ello posibilitado por el desarrollo de nuevos medios de transporte y almacenamiento de materiales y energía- y que los edificios se encerrasen en sí mismos buscando el acondicionamiento climático perfecto ofrecido por la tecnología, para superar definitivamente las inclemencias climatológicas, la adversidad del medio exterior. Para ello, los edificios se volvieron máquinas herméticas y aisladas de un medio externo que se entendía sistemáticamente como hostil, y se centraron en la creación de un clima interior regulado artificialmente, lo cual sólo fue posible a costa de un elevado consumo energético.
El Movimiento Moderno genuino propuso –además de la racionalización, el funcionalismo y la estandarización/industrialización de los procesos constructivos- un modelo de arquitectura fuertemente abstracta, en el sentido en que no hacía referencia –como tradicionalmente venía siendo habitual- al lugar donde se instalaba, sino que se limitaba a plantear un juego formal de volúmenes prismáticos con una importante voluntad de inmaterialidad en su configuración exterior (planos exteriores tersos, blancos, frente al material inmaterial por excelencia: el vidrio, esquinas desmaterializadas, etc.) representando así su alejamiento figurativo del mundo físico. Como máximo, el afán higienista llevó a buscar el soleamiento en las viviendas, produciendo ese alineamiento heliotrópico característico de los bloques lineales que hoy resulta un tanto ingenuo. A este modelo se le denominó "estilo internacional" y se difundió, como su nombre indica, a escala planetaria, obviando e imponiéndose sobre las formas de habitar autóctonas que estaban soportadas por siglos de evolución adaptativa al medio en que se asentaban.
Porque si volvemos la vista atrás, a la historia de la arquitectura previa a la Revolución Industrial y a la arquitectura popular tradicional, encontraremos numerosos ejemplos en los que la sostenibilidad está presente, ya que la integración en el medio y el consumo eficiente de materiales y energía eran entonces cuestiones ineludibles ligadas a la mera supervivencia humana.
No obstante, también dentro de la arquitectura de vanguardia del siglo XX pueden encontrarse ejemplos de sensibilidad hacia el medio y de integración en éste. Más allá de ese Movimiento Moderno ortodoxo y heróico –por su voluntad rupturista con la historia- propio de los primeros tiempos, la segunda generación de los años 50 y 60 demostró una sensibilidad mucho mayor hacia el lugar y el medio en que se implantaban los edificios. La evolución del mismo Le Corbusier es muy ilustrativa a este respecto: si en el comienzo de su carrera se interesó (de la mano de Carrier, padre del aire acondicionado) por la “respiración exacta” de los edificios y por el “muro neutralizante” (junto al fabricante de vidrio Saint Gobain), tras el fracaso del gran muro cristalino de la fachada de la Ciudad del Refugio de París (1936) se replanteó la cuestión de la piel de los edificios, desarrollando la idea del “brise soleil”, para terminar con una aproximación al lugar y al clima mucho más apropiada en sus últimos proyectos de la India (villas Shodhan y Sarabhai, Chandigarh), gracias a una fructífera reinterpretación de la arquitectura vernácula. Entre las obras de casi todos los grandes maestros –quizá con la excepción de Mies van der Rohe- pueden encontrarse ejemplos que demuestran una cierta sensibilidad ambiental, tales como el Solar Hemicycle (casa Jacobs) de Frank Lloyd Wright, los edificios de Louis Kahn en Dacca o el proyecto de Lusaka, la mayor parte de la obra de Alvar Aalto, etc. Todavía fueron más sensibles aquellos arquitectos que desarrollaron su estilo personal mediante la síntesis de algunos principios del Movimiento Moderno (funcionalismo, racionalismo, etc.) con la adaptación al contexto donde trabajaron, separándose del “estilo internacional” para hacerlo regional –y por tanto más adaptado a las condiciones climáticas y a su contexto natural y cultural-: Luis Barragán en México, Sverre Fehn en Noruega, Ralph Erskine en Suecia, Hassan Fathy en Egipto, etc.
El objetivo de estos arquitectos, como el de los constructores anónimos de la arquitectura popular, no fue ya liberarse de la naturaleza, sino integrarse en ella, incorporarse a sus procesos sin alterar sus equilibrios. El medio exterior dejó de ser entendido no como un adversario, y pasó a considerarse como un aliado; incluso en condiciones climáticas extremas como en las que trabajó Erskine en el círculo polar o en los proyectos del desierto de Hassan Fathy, tal y como también han hecho en circunstancias similares los esquimales o los pueblos trogloditas de Túnez.
En los años 60 se publicaron los primeros textos que incidían en la integración de la arquitectura en el medio -como los de Ian MacHarg (1967), Victor Olgyay (1963), Baruch Givoni (1969) o Edward Mazria (1979)- sentando las bases teóricas y científicas de todos los aspectos técnicos relacionados con el confort humano y de lo que se denominaría arquitectura bioclimática. En los 70, la crisis del petróleo volvió a despertar el interés por la energía, y aparecieron las primeras generaciones de edificios que se autoproclamaban bioclimáticos. La principal preocupación de estas arquitecturas era la de conseguir un eficiente comportamiento térmico, por medio del cual desarrollaron un lenguaje que explotaba los recursos de los dispositivos de acondicionamiento ambiental pasivo o de captación solar, con una estética "militantemente bioclimática". Más allá de esta militancia y de su eficiencia energética, desde el punto de vista arquitectónico, la mayor parte de los edificios de esta época (por ejemplo, los de Thomas Herzog) no habían encontrado todavía un lenguaje arquitectónico capaz de incorporar los dispositivos bioclimáticos, de tal manera que su imagen oscilaba entre la de un extraño artefacto tecnológico y la del invernadero, y se quedaban, en muchas ocasiones, en el injerto o yuxtaposición de una serie de dispositivos ingeniosos para el control climático sobre una estructura figurativa previa, que nada tenía que ver con aquellos dispositivos.


El caso del automóvil
Algo similar había ocurrido, por ejemplo, cuando se inventó el automóvil; cuyos primeros prototipos simplemente injertaban el motor sobre la forma del carruaje, que era una estructura formal sobradamente conocida en aquel momento y cuya función podía asimilarse a la que estaba proponiendo el nuevo invento del automóvil; no fue hasta tiempo mucho después que se desarrolló un esquema figurativo propio y exclusivo para el automóvil, ya bien diferenciado del carruaje. La eficiencia de las prestaciones ligadas a la velocidad, la seguridad, la aerodinámica, etc., los avances tecnológicos y las condiciones de comercialización masiva han ido modelando, desde entonces, aquellos diseños iniciales hacia las bellas formas funcionales que hoy conocemos, produciendo un fructífero repertorio tipológico. Así, también los primeros edificios que se proclamaron bioclimáticos tenían aún algo de arquitectura convencional en la que se adosaban, injertaban o empotraban aparatos ecoeficientes o gadchets tecnológicos, metafóricamente análogos a los carromatos con motor.
A finales de los setenta y principios de los ochenta se produjo una nueva revolución tecnológica –para algunos tan importante como la revolución industrial- y con ella surgió la arquitectura high tech, que pronto se aliaría con esta línea bioclimática para producir el estilo híbrido del eco-tech, representado por Norman Foster, Richard Rogers, Renzo Piano, Michael Hopkins, etc. De modo que una parte de la cultura arquitectónica de vanguardia actual ha retomado como uno de sus ingredientes, de forma más o menos rigurosa, el diseño con criterios ambientales, sobre todo centrados en la eficiencia energética –es decir, en cuestiones bioclimáticas-. En todos estos arquitectos está presente de nuevo la fe optimista en la tecnología, que retoma las ideas de algunos pioneros como R. Buckminster Fuller o Jean Prouvé. Para Buckminster Fuller la tecnología era el medio para conseguir más con menos, lo que significaba la búsqueda de una eficacia profunda en la utilización de menos materiales, menos energía y menos tiempo. Esta noción es central en la mayoría de los arquitectos high o eco-tech, y supuestamente constituye el principal argumento expresivo de la arquitectura que producen, porque a diferencia de lo que ocurriera en los años 70, ya se ha encontrado un lenguaje arquitectónico con expresión propia capaz de incorporar eficazmente los dispositivos bioclimáticos o, en el mejor de los casos, cuyas primeras concepciones formales se derivan directamente de requerimientos relacionados con la sostenibilidad, tras haber sometido al proyecto arquitectónico a nuevas exigencias, tales como la eficiencia energética, el tratamiento de los materiales, la utilización del agua, etc. De este modo, puede decirse que las vanguardias eco-tech y high-tech han abierto una línea de experimentación formal ciertamente sugerente, partiendo de una transformación verdadera y completa de las reglas compositivas de formalización hasta ahora utilizadas y no de la mera superposición de una serie de gadgets tecnológicos sobre estructuras formales preconcebidas o tradicionales
Volviendo al concepto de tecnología de Buckminster Fuller, como idea, es difícil no compartirla. Incluso podemos encontrar también esta eficiencia en la arquitectura popular, ejemplar en el desarrollo de modelos óptimos con rendimientos máximos y mínimo consumo de materiales o energía. Sin embargo, en la mayoría de los edificios adscritos al eco-tech la supuesta eficiencia profunda no es tal, por más que las formas y la vistosidad de los diseños arquitectónicos se empeñen en destacar su supuesta optimización del consumo de recursos. En efecto, si –desde el punto de la eficiencia- se considera y contabiliza toda la energía y los materiales consumidos en todo el ciclo constructivo (desde la extracción de los materiales, su fabricación, puesta en obra, etc.), la vida del edificio (consumo energético para el acondicionamiento climático, mantenimiento, etc) y los residuos que éste genera, la mayoría de las arquitecturas eco-tech, o las que hoy se presentan como sostenibles, son muy poco eficaces según los parámetros de Buckminster Fuller. Posiblemente, el consumo energético para la fabricación de determinados materiales, el transporte de los mismos, los residuos futuros que generarán, etc. no compensen el ahorro energético que seguramente consigan en el aspecto del acondicionamiento térmico: en lugar de conseguir más con menos, consiguen más con más, lo cual nos aleja bastante de esa optimización buscada. De modo que, en pos de la verdadera eficiencia profunda, debe ampliarse la mirada desde la simple consideración de los aspectos bioclimáticos a las relaciones e interacciones complejas que forman parte del concepto mucho más amplio de la sostenibilidad.
Por otra parte, esta vía de innovación tiene serias limitaciones en sus planteamientos. La experimentación formal de vanguardia tiene como objeto, en la mayor parte de los casos, edificios de carácter singular, donde es habitual que se aplique la lógica del “prototipo construido”, de la obra única e irrepetible, y por lo tanto difícilmente extrapolable como solución generalizable para resolver un problema que ha adquirido una dimensión global, pues tal y como indicábamos al principio la mayor parte del consumo energético mundial está actualmente relacionado con la vivienda y los asentamientos urbanos.
Así pues, este tipo de propuestas suponen un paso más; pero aún muy insuficiente. La insostenibilidad de nuestros asentamientos se encuentra en el modo en que se produce masivamente la edificación residencial, en el modelo urbano que sirve de patrón a esta producción y en los hábitos de consumo asociados. En definitiva, si la vanguardia arquitectónica quiere contribuir en el esfuerzo de habitar de un modo más sostenible ha de entender que sus experiencias deben dotarse de un cauce para transvasar conocimiento y tecnología a la producción masiva de edificios.


Lecciones de sostenibilidad de la arquitectura popular
Si una parte fundamental del problema se encuentra en la insostenibilidad de nuestros asentamientos, revisemos por un momento otras etapas históricas en las que éstos tenían metabolismos con equilibrios duraderos.
Como nos recuerda Chombart de Lauwe, el sentido inicial de la ciudad fue la demarcación de un límite que separara el universo de lo humano del resto del Cosmos. En los actos fundacionales de la ciudad romana el arado marcaba un límite sagrado en el que la tierra que se levantaba había de verterse hacia el interior del recinto delimitado. La muralla medieval límite jurídico, fiscal, pero sobre todo social, permitía que floreciera una forma de vida con rasgos de autonomía y anonimato, algo que sólo es posible con una cierta masa crítica de intercambios, todos ellos clarificados por la existencia de un límite. La ciudad como forma de vida, como diría Wirth, históricamente ha sido posible porque ha existido un límite.
Este límite iba acompañado de la conciencia de que había un territorio finito y cercano (el alfoz de la ciudad medieval) servidor de su metabolismo urbano. Los recursos eran locales y la capacidad de transformarlos fue relativamente escasa hasta la incorporación de la Revolución Industrial y sus modos productivos al ámbito de lo urbano. Hasta ese momento, la producción del caserío estaba basada en la autoconstrucción, por lo que las soluciones de diseño y las técnicas constructivas debían estar muy ajustadas a los recursos accesibles en ese territorio local, y estos recursos debían de ser tratados de modo que no se agotaran unos mínimos para asegurar la reproducción social.
De este sistema organizativo aún quedan muestras en el mundo rural español. Por ejemplo, en la Sierra de Ayllón en la provincia de Segovia, al norte de Madrid, el sistema de asentamientos conformado por los núcleos pertenecientes a los municipios de Riaza y Ayllón están situados con separaciones que son proporcionales a la cantidad de pastos necesarios para mantener las cabezas de ganado que hay en cada pueblo. El control social sobre este sistema era muy alto ya que la salida del ganado al monte estaba colectivizada, las familias se turnaban en pastorear todas las reses del pueblo, con lo que el tamaño de la ganadería para que fuese operativo este mecanismo había de ser necesariamente limitada.
El control del territorio y conciencia del límite del crecimiento es llevado también a la construcción de las viviendas y por tanto, de forma extensiva, al sistema de producción del caserío. Veamos otro ejemplo. No muy lejos de la comarca de Ayllón, en la Sierra de Francia, también en el Sistema Central que divide en dos la meseta de la Península Ibérica, se encuentran pueblos con tipos edificatorios más elaborados en cuanto a su tecnología constructiva y por tanto formalmente distintos, pero que comparten con los de la Sierra de Ayllón esta lógica de austeridad e inteligencia en la explotación de los recursos. Los habitantes de esta comarca, cuando querían construir una casa cortaban un castaño de los montes comunales para prepara la “viga madre”, elemento estructural que simbólicamente aguantaba las dos plantas vivideras de la casa sobre la cuadra de la planta baja. El árbol del que se sacaba esta viga era repuesto por otro castaño para permitir que la siguiente generación pudiera a su vez construirse su casa. Este es sólo un ejemplo, pero nos permite afirmar que el funcionamiento de los asentamientos preindustriales se ajustaba bastante bien a la lógica de lo que hoy denominamos sostenibilidad, pues estaba perfectamente asumida la idea que los recursos son limitados y por tanto, si se utilizan, hay que reponerlos.


De las lecciones de la arquitectura tradicional al proyecto contemporáneo
La edificación como proceso sostenible puede tener en la arquitectura tradicional un referente claro para modificar la producción de vivienda convencional, que abre una vía en paralelo y complementaria de acumulación de conocimiento y experiencias que proceden de la experimentación formal de la arquitectura de vanguardia realizada con criterios ambientales. Como señalaba B. Rudofsky en Architecture without architects: “la filosofía y el conocimiento de los constructores anónimos es la mayor fuente no aprovechada de la inspiración arquitectónica del hombre industrial”.
La cuestión es cómo enfocar el aprendizaje que se puede desprender del análisis de la arquitectura tradicional. Y la respuesta tiene incluso algún que otro precedente. En los años 20 y 30 el Movimiento Moderno puso también su mirada en la arquitectura tradicional como ejemplo de definición formal a través de la optimización funcional del espacio doméstico. El problema al que se enfrentaba Europa en esos momentos era en definir una arquitectura eficaz en la reconstrucción de post-guerra, que simplificara los procesos de producción masiva de vivienda2. En ese contexto las referencias de los arquitectos más destacados hacia la arquitectura popular como ejemplo de matrimonio perfecto entre forma y función, condujo a un cierto interés en el estudio de la arquitectura tradicional, que en España tuvo uno de sus ejemplos más destacados en los trabajos de García Mercadal y el GATEPAC, ambos formando a la vez parte de las expresiones visibles de la vanguardia del Movimiento Moderno anterior a la Guerra Civil.
El intento de explicar la forma desde la función óptima podría tener, hoy en día, un paralelismo posible en la lectura de la arquitectura tradicional desde la ecoeficiencia. En definitiva se trata de poner en valor los mecanismos que ligan criterios de sostenibilidad (los bioclimatismos entre ellos), modos de producción y el binomio forma-función en los edificios. La arquitectura tradicional generó sus formas en un proceso de depuración a lo largo de periodos muy largos de tiempo, con modificaciones continuas, realizadas por generaciones de habitantes, hasta decantar un espacio doméstico y productivo que aprovechaba al máximo técnica y culturalmente los límites ecológicos del ecosistema local. Hoy en día las modificaciones de ajuste han de ser, en su mayor parte, sustituidas por un diseño a priori de la vivienda, articulado con un sistema de producción que ha de contar con la intermediación de un sistema promocional, ya sea público o privado y de una industria de la construcción, con posibilidades técnicas que en muchos casos fuerzan los recursos no sólo de los ecosistemas locales sino de ecosistemas lejanos. Con estos mimbres el arquitecto actual ha de recuperar formas de pensar análogas a las que se han demostrado como sostenibles en la arquitectura tradicional y recomponerlas en las condiciones de producción existentes para conseguir formas que respondan a las exigencias ecológicas y sociales de hoy en día. No se trata de copiar formas, ni soluciones tecnológicas, sino de copiar metodologías.
En realidad lo importante sería entender cómo se plantean y resuelven los problemas, relacionado y valorando los objetivos o fines con los medios para conseguirlos. A modo de ejemplo vamos a analizar un problema mucho más sencillo que el acondicionamiento de un edificio: el enfriamiento del agua potable en un ambiente caluroso. La tecnología moderna ha resuelto este problema mediante la compleja máquina que denominamos refrigerador, con unos resultados muy eficaces si consideramos sólo la temperatura del agua, pero bastante cuestionables si consideramos el alto consumo de recursos materiales (aluminio, gases refrigerantes, etc.) y energía que se consume para ello. Por el contrario, la sabiduría popular ha desarrollado en España un simple artilugio denominado botijo que consiste en una vasija de barro en la cual el agua del interior se filtra hacia el exterior gracias a la porosidad del material, evaporándose en su superficie por el calor exterior y por tanto enfriando (además en relación proporcional al calor externo) en este cambio de estado el agua que permanece dentro del botijo. La optimización entre medios y fines no puede ser mayor: se trata de un simple dispositivo de barro con un consumo mínimo, mantenimiento nulo y perfectamente reciclable. Lo ique planteamos no sería simplemente la adaptación a la estética contemporánea del botijo, o la búsqueda de nuevas formas y diseños a partir del modelo original3, sino el desarrollo de nuevos artilugios que resuelven problemas distintos utilizando razonamientos similares: es el caso de la cantimplora, cuyo funcionamiento térmico es análogo al del botijo, si bien responde también a otras cuestiones como la de ser fácilmente transportable, irrompible, etc.


Conclusión
En definitiva, la experiencia del ser humano demuestra que es posible, utilizando referentes culturales propios tanto de la arquitectura tradicional como de la arquitectura contemporánea donde éstos se adaptan formal y funcionalmente a su entorno, generar una arquitectura para el siglo XXI con criterios de sostenibilidad competentes que se puedan incorporar a las condiciones de producción con las que se desenvuelve el sector en España.


Bibliografía
CHOMBART DE LAUWE, Paul Henri, La Ciudad antigua. Paris: Maspero, 1963.
GARCÍA MERCADAL, Fernando, La casa popular en España. Madrid: Espasa Calpe, 1930.
GIVONI, Baruch, Man, climate and architecture. Amsterdam: Elsevier Publishing C. L., 1969.
MAZRIA, Ed, Passive solar energy book. Emmaus, Pa: Rodale Press, 1979.
OLGYAY, Victor, Design with climate. Princeton: Pricenton University Press, 1963.
MC HARG, Ian, Design with nature. NY: Doubleday, Natural History Press, 1967.
RUDOFSKY, Bernard, Breve introducción a la arquitectura sin genealogía. Buenos Aires: Eudeba, 1973.
Fuente: Revista UNAM

Autores: Eduardo de Santiago Rodríguez, Francisco Javier González González, Ana Pérez Minuelo (excepto conclusión)